Wednesday, February 22, 2006

Al menos conmigo

Al fin me encontré por completo. Ya no hace falta el guardaespaldas de sueños que mis palabras intentaron comprar, ni es tan urgente la presencia de un confidente que cuente uno a uno mis suspiros. Ahora soy yo la que descubre el camino. Algo de miedo, el mismo llanto, las mismas ganas perdidas, la misma soledad, pero al menos conmigo.

Victima del comunismo

Nací con la herencia de un grupo de pensadores del siglo XIX y todavía hoy, soy un esclavo más de sus convicciones. Originario de un archipiélago bañado por el mar Caribe, el sincretismo racial y el hambre. Vengo de la tierra donde el Che se hizo leyenda y tengo grabada en mis entrañas su insignia de libertad. Soy huérfano de padres vivos. Holguín me cantó las mas crueles canciones de cuna y me enseñó el trabajo cuando todavía podía contar mis años con los dedos de una mano.

Solo retumba en mi memoria el recuerdo de la soledad que se mezcla con la ingenuidad de un niño de nueve años en una Cuba desierta y árida. Pies descalzos, manos maltratadas, no es que sea esclavitud, lo sustituyeron a catorce horas diarias.

El cuento de que las propiedades son colectivas parece una película de ficción de un mal productor. Todo termina siendo manejado por la misma burocracia. Creo lo de que no existen clases, aquí todos somos iguales, los mismos reprimidos victimas de la necesidad. Es muy cierto que no hay propiedades privadas, aquí nadie es dueño de nada, ni de si mismo. Nacer aquí es rentarle tu cuerpo al Estado mientras te dure la vida.

Lo único honorable que ha hecho el general vestido de verde es hacerle frente al imperio del mundo. Pero, ¿de que vale imponer coraje y desafiar el paradigma de las naciones del mundo si es a cambio del maltrato de toda una sociedad?

Al final del trayecto, con mis huesos quebrantados, escasos dientes, sentado en la misma silla, frente al mismo malecón de aguas rebeldes, sacando cuentas, descubrí que mi realidad fue la disciplina, soy propietario de educación, victima del sufrimiento y el abandono, y aquí dejo mi vida consumada. Frente al mismo malecón de aguas rebeldes, reposan mis huesos, victimas del comunismo.

Wednesday, January 04, 2006

Aquí

Aquí, en plena oscuridad. Apenas escuchando el eco que produce el viento que entra por mi ventana. En la ausencia total de movimiento, es que puedo sentirme conectada con mis adentros. Aquí, sentada y sola, desmenuzando ganas y puliendo sueños. Intentando desvestir el ropaje de las ansias y siendo conciente de lo que anhelo. Armo y desarmo fantasías a mi antojo. Juego a amores imposibles que se vuelven posibles. Desvelo las ganas. Acaricio con suavidad el deseo. Y termina mi recorrido agradeciendo el don de soñar estando solo aquí, sentada en una silla, en plena oscuridad, apenas escuchando el eco que produce el viento que entra por mi ventana.

Cinamon

Sentados en la barra. Ambiente nocturno, música, alcohol para no perder la costumbre. Sus almas expertas, hicieron una tertulia de las nuestras. Bajo la misma historia de la que estaban disfrazados. Un par de mejores amigos. Un imposible. Desvelaron la noche escasa de estrellas. Hicieron química en cada segundo. Pero al igual que nosotros, solo amigos. Entre ustedes el deseaba mas y ella jugaba a las escondidas. Entre nosotros es el el que juega y yo la que deseo. Como sumatoria final hay dos almas que mueren de amor, y otras dos que mueren porque nosotros no amemos.

De cuartetos y duplos

Entre ellos forman un par de mejores amigos, y de este lado se podría decir que somos hermanas. Dos soñamos con que el cuarteto forme dos duplos y a los otros dos les basta amistad y sueñan con otros que no vienen al caso. Hay dos que sufren mientras otros dos ríen. Sobra el amor y escasea la esperanza.

Del amor y la noche

Si, a veces me cansa. O mejor dicho siempre. La razón trata de esquivar ese pensamiento rutinario que me hace impotente. Es una utopía. Caigo en lo mismo. Sueño que te tengo. Hasta sin estar durmiendo. Pero vuelve la maldita realidad a tocar la puerta.

¿Acaso no puedo rentar la luna? ¿O hacer un pacto con los astros? ¿Ni siquiera ellos pueden ser mis aliados?

¿Sabes? Cuando es de noche siento que estoy en casa. Y cuando amanece se me va la vida. ¿Qué tan prohibido es invertir mi ciclo? ¿Tan prohibido como ser tuya?

Tengo miedo. Miedo de nunca pertenecerte y que nunca me pertenezcas. Pero shhhh…. Ya es hora de guardar mis quejas. El sol casi se asoma. Ya casi amanece.

Yo, y un papel en blanco. Hace mucho no nos encontrábamos. No se si es que últimamente evito estos momentos. Tal vez no soy yo, es mi conciencia que los evade. Tiene una cita pendiente con la razón que siempre pospone.

¿Por qué los evade? Parece que tiene miedo a enfrentar lo que sabe que es verdad y no quiere aceptar. Teme que las cosas estén tan claras, como para que no quede ni una duda que sirva de excusa. Pero también le teme a la incertidumbre.

Definitivamente ya basta de jugar al correcaminos. Suficiente de esconder lo evidente. Bueno, es que a veces duele darse por enterado de lo que hubiese sido mejor no enterarse.

Empiezo a entender por que le temo a este encuentro con el papel en blanco. Pero, un momento, no soy yo la que teme, es mi conciencia.

Renuncio

Jure ignorarlo. Me prometí a mi misma obviar su presencia y distraerme de otra forma. Estaba convencida de disfrazar mi voluntad de otros sabores y abandonar esos que producían el efecto justo contrario al que deseaba en mi vida.

Procuré no buscarlo más. Ni en casa, ni en los establecimientos comerciales aledaños a ella, que acostumbraba a visitar.

Había tomado esa decisión estricta, porque sabía que me provocaba adicción y en la medida en que más lo acercaba a mi vida, más se acrecentaba mi necesidad de él.

Hasta llego a veces a hacerme falta. Solía pensar en él de vez en cuando. Planeaba mis escapadas en su búsqueda. Era como que no podía dar un paso adelante sin que él estuviera ahí, anestesiando mis ganas de vivir otros mundos y procurando mi felicidad momentánea.

Confieso que hubo veces en que mis ganas rindieron la voluntad. Caía en la trampa. Me tentaba el medio, la publicidad. Cuando iba de visita a alguna casa siempre me lo encontraba, era como una prueba, a ver si él lograba desafiar mi decisión.

No niego que me entristecía ver lo apegada que estaba a él. Más aún, cuando conocía que lo único bueno que tenía era su sabor, que rápidamente se teñía de perjuicios para mi vida.

Hasta podía hacerme padecer una enfermedad. Llevaba sobre mis espaldas la herencia de la insulina y todas sus complicaciones. Eso daba vueltas en mi subconsciente como recordándome que tenía la opción de la vida en mi propio paladar.

En un momento me dije que necesitaba anestesiar mis ganas con otra medicina. Decidí posponer mi adicción para cuando al fin mi felicidad no dependa más de un sabor. Sin pensarlo más, retomo mi juramento: renuncio al dulce.

Aniversario

Hace un año engañaste la luna y te engañaste tu mismo. 365 días y nada ha cambiado. Celebre mi aniversario contigo sola como siempre.
Un día como hoy te disfrazaste de mi compañía y me regalaste una noche feliz. ¿Pero de que vale hacer para luego deshacer?
No es justo jugar sucio si se trata de amigos. Y después de todo termine perdiendo doble. Perdí la posibilidad y te perdí a ti.
Quisiera cantar cumpleaños pero las que se cantan son las alegrías.

A veces se me escapa, hasta siento que me huye. No niego que la he extrañado. Trato de sentir que la tengo pero solo simulo que lo hago. No niego que la he presenciado en ocasiones pero lamentablemente por corta duración. La siento escurridiza y hasta inalcanzable. Muchos dicen que el domingo es el día perfecto para hallarla, en la cita tradicional. Pero no creo que sea tan fácil. No es un asunto de presencia, es todo un trabajo interno. Asistir no la aumenta ni la disminuye. Sentarme en el banco no me hace más creyente.

Te tengo ausente

Te tengo ausente. Lo que me queda de ti es un breve encuentro matutino por pura casualidad. Dime, ¿cómo puede contentarme una dosis de 5 minutos al día? Y, entonces, situada frente a ti, tus ojos se vuelven estrellas, y recuperan esa magia que logra dominarme por completo.

Es entonces cuando me pierdo. Olvido el tiempo y solo hago imaginarme que ese rápido encuentro es toda una vida. Así consigo sonreir por el resto del día. Y al instante en que te dejo atrás empieza mi conteo de los minutos entre clases a ver si el pasillo nos une.

El sonido del timbre. Te veo en todas partes y a la vez en ninguna. Solo queda irme a casa a rendirle cuentas a la cotidianidad que tanto me aburre. A hacer lo de todos los días, y a esperar como siempre, si la casualidad me premia con verte.

Monday, January 02, 2006

Cotidianidad

Siempre una secuencia repetida
A veces monótona
A veces divertida

La que inmuniza las ganas
Y es lazarillo de dudas

Como se va rápidamente
Suelo perderme detalles
Pero al vivirla intensamente
Puedo recuperar anhelos

La que iza mis lemas
Con la que sueño y vivo

Es el sorteo de momentos
Forma el azar de la vida
Es a veces monótona
Y a veces divertida

Mi propio himno

Crecí con el amor como lema y convertí mi vida en una adición de retos que entrelazados formarían el rompecabezas de mi verdad. Hice acrobacia con mis sueños y compuse con ellos mi propia acústica. Negocie mi libertad de menor y fui rebelde. Me convertí en institutriz de mis ideales e inspectora de mis ganas. Me hice inmune a las hazañas de la vida y aprendí a reírme hasta de mi propio llanto.
Descubrí mi afición por los libros y los astros y pude hacer de ellos mi habitad. Recogí la historia de mis antepasados y siendo fiel a mi herencia cante mi propio himno en cada verso. Confieso que he vivido de buena voluntad, aunque con uno que otro desacuerdo ante la sociedad que vive de prejuicios y embriagada de apariencias.
Jugué ajedrez con el amor y me hicieron un jaque mate sin palabras. Fui atrevida y lo arriesgue todo. Desnude mi alma y confesé. Y sigo aquí esperando una señal. Me volví cómplice del llanto y le compuse un soneto a la nostalgia.
Puedo revelar mis vivencias y situarme como héroe de mis andanzas que aun no siendo perfectas, si son intensas…

Nostalgia


Cae de improviso la noche temprana, que viene a irrumpir en mis planes y a recordarme la nostalgia de un lugar de recuerdos. Cae y se impone, sin nadie haberla llamado, ni mucho menos deseado. Una brisa suave y fresca hace acto de presencia como queriendo serme solidaria. Empiezan a asomarse los astros que tanto me gustan pero que tanto me intrigan. Y de escenario la noche, te recuerdo. Y de vista la luna, te necesito.

Si me piden hablar de mi

Soy una víctima mas de la manzana que tentó a Eva. Una que vino al mundo por azar, y por azar vive.
Contraje matrimonio con la vida, hice un pacto con el tiempo y me amisté con el día a escondidas de la noche.
Amante de las aventuras de riesgo pobre y eterna enamorada del amor. Acróbata de mis sueños, negociante de libertades y rebelde de pensamiento.
Mi pasatiempo oculto es perseguir la luna y soy un tanto ingenua ante las garras del mundo.
Tengo un peligroso encanto por el dulce y soy aficionada de las letras y los astros.
Odio las ciencias exactas, la violencia y la rutina.
Soy un alma de bohemia que vive envuelta en el desorden ordenado de su conciencia.
Dejo pasar los días sin descuidar emociones y con un terrible miedo a tener miedo.
Pongo mi nombre en la justicia, tengo el amor en primer plano y soy soñadora por naturaleza.

Aquella noche con él


Luna llena. El frente a mí, y mi conciencia en las manos del alcohol. Sus manos dibujaban la silueta de mi cuerpo y mis ojos desorbitados olvidaron la ultima señal de lucidez. De pronto lo sentí delimitándome el espacio y yo permitiendo que así fuera. Sus labios con los míos cual rompecabezas. A partir de ahí, no niego que me hace gracia su infantil sonrisa y de vez en cuando me visitan pensamientos. No, no es que me esté enamorando de él, me enamoré de aquella noche con él.

Ética de viernes

El viernes es el día mas peculiar de la semana. Terminan los compromisos académicos y/o laborales e inician los compromisos sociales. He ahí mi rabia. Mi inagotable huelga ante el materialismo y la vanidad de un viernes. Aquí en la tierra la diversión se asocia con modismos y parámetros ridículos. Por eso un típico viernes en mi vida es ermitaño. Hiberno en mi cueva. Escribo los disparates que siento y me refugio en una que otra historia de esas cómicas de Cortázar o en un poema de amor de Neruda para intentar hallarle consuelo a lo inconsolable.

Asesino en serie


Tan fácil resulta obtenerlo, pero una vez toma control es una odisea deshacerlo. Fiel a la cotidianidad y responsable de vidas. Eterno rival del agua, desvanece el frío. En exceso es tragedia y en escasez deleite. Vivo entre enamorados y símbolo por excelencia de la pasión. Es temor de muchos y fascinación de otros. Lleva consigo un enigma color azul que a veces se oculta en su aureola de tonos cobrizos. Cuando es artificial cobra mayor importancia, pero se vuelve hipócrita, porque siendo atractivo ante los ojos del mundo resulta un asesino en serie.

Ornamento de moda, sin estribos sociales, sin nacionalidad. Intenso, de gran sentido espiritual y confidente de deseos. Hijo prodigo de la tierra y pionero en la naturaleza. Aunque en ocasiones sorprenda y nos juegue sucio, la humanidad cuenta con él, y él cuenta con nosotros para ofrecernos la oportunidad de iluminar con su incandescente presencia.

Dormir contigo


A unos pocos metros, en paralelo, tu y yo, tendidos en la cama. Bastaran las palabras, sobraran los gestos. Contar con tu presencia de escaso espacio físico fuera mi mayor deleite. No hicieran falta candelabros con velas, ni aromas ni afrodisíacos. Mi lívido fuera tu piel y tu sereno ritmo cardiaco.
Dormir contigo sería revivir cuentos de hadas y contar esperanzas y ovejitas y vivir de fantasías. Bueno, mas bien,
dormir contigo sería verte mientras conquistas los sueños y no perder el tiempo durmiendo.